El estudio advierte que el mercado de drogas en la región ha evolucionado hacia combinaciones más complejas. Así, la incertidumbre sobre la composición de las sustancias se convierte en el principal factor de riesgo para los países del continente.
El mercado de drogas sintéticas en América ha experimentado una transformación estructural durante los últimos años, pasando de la circulación de sustancias identificables a un escenario dominado por mezclas químicas complejas e impredecibles. Esta es la principal conclusión del boletín informativo “Tendencias de Drogas Sintéticas en las Américas (2019–2025)”, elaborado por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El informe sostiene que, debido a un aumento sostenido en su prevalencia desde 2019 hasta el año pasado, las drogas sintéticas ya no constituyen un fenómeno emergente o periférico, sino que forman parte central del mercado de drogas en el hemisferio.
La principal explicación de este fenómeno, según sostiene la CICAD en el informe, es que -a diferencia de las sustancias de origen vegetal- estas drogas presentan ventajas logísticas para las redes de tráfico, como su bajo costo de producción, facilidad de transporte y alta potencia, lo que ha permitido su rápida expansión en distintos países.
Mezclas e impredecibilidad

Uno de los principales hallazgos del estudio es el cambio en la naturaleza del consumo y la oferta. Mientras que entre 2019 y 2021 las alertas detectadas por el Sistema de Alerta Temprana (SAT) estaban asociadas principalmente a sustancias individuales como MDMA, cannabinoides sintéticos o feniletilaminas, a partir de 2022 se observa una transición hacia mezclas de múltiples compuestos. Estas combinaciones incluirían estimulantes, opioides, sedantes, benzodiazepinas y otros aditivos, lo que incrementa significativamente los riesgos asociados al consumo.
Según el documento de la comisión de la OEA, esta evolución implicaría que la principal amenaza ya no radica en la aparición de nuevas drogas, sino en la imposibilidad de conocer con precisión la composición de las sustancias disponibles en el mercado. Por lo tanto, esta incertidumbre dificulta la prevención, el tratamiento de sobredosis y la formulación de políticas públicas eficaces.
“La difusión rápida del ‘tusi’ en América Central y del Sur y la creciente presencia de mezclas tóxicas como cocaína combinada con fentanilo o cafeína. La tragedia relacionada con la cocaína adulterada con opioides en Argentina en 2022, que resultó en 24 muertes y 80 hospitalizaciones en un lapso de 48 horas, evidenció el potencial catastrófico de estas mezclas cuando no son detectadas”, sostuvo la CICAD en el boletín.
En este contexto, el informe identifica la expansión del “tusi” o “cocaína rosada” como uno de los fenómenos más relevantes en América Latina. Originalmente vinculado al 2C-B, este producto ha evolucionado hacia una mezcla variable de sustancias, entre las que se encuentran ketamina, MDMA y cafeína. Su rápida difusión en países de América del Sur, Centroamérica y el Caribe refleja una transformación del mercado, donde las drogas son comercializadas bajo marcas más que como compuestos específicos.
Consultada por La Tercera, la coordinadora general del informe y jefa del Observatorio Interamericano de Drogas (OID), Marya Hynes, sostuvo que en la actualidad no es suficiente con tomar medidas aisladas para una sustancia en específico.
“Lo que estamos viendo en las Américas es un mercado cada vez más marcado por combinaciones variables de sustancias, muchas veces vendidas bajo nombres que no reflejan su composición real”, explicó la jefa del OID.
Luego, a modo de ejemplo, Hynes dijo que “cuando una mezcla se vende bajo un nombre atractivo o engañoso, como ocurre en algunos contextos con el ‘tusi’, muchas personas no saben realmente qué están consumiendo”.
Opioides en Sudamérica
Paralelamente, el estudio advierte sobre la propagación de opioides sintéticos altamente potentes, como el fentanilo y los nitacenos. Aunque la prevalencia de estos narcóticos ha sido más significativa en América del Norte -especialmente del fentanilo-, los datos del Sistema de Alerta Temprana para las Américas (SATA) de la OEA muestran señales de expansión hacia el sur del continente. Esta tendencia aumenta el riesgo de “intoxicaciones graves y masivas”, especialmente cuando estas sustancias son utilizadas como adulterantes en drogas como la cocaína.
El informe también destaca el aumento en el uso de sustancias como la xilacina en Sudamérica y América Central, un sedante veterinario que ha sido detectado en combinación con opioides. Su presencia, según asegura el informe, complicaría el tratamiento de sobredosis y puede generar efectos adicionales, como lesiones cutáneas severas.

Así, la aparición de esta práctica y la incorporación de este tipo de compuestos evidencia una creciente sofisticación en la composición de las drogas sintéticas.
Otro aspecto relevante es el carácter transnacional del fenómeno. No solo habría aumentado la aparición de drogas sintéticas que son el resultado de la mezcla de dos o más compuestos narcóticos, sino que las sustancias detectadas tienden a expandirse rápidamente entre países.
Al respecto, el informe señala que es necesario “reforzar la necesidad de coordinación regional” en la medida que “ninguna sustancia permanece confinada a un solo país durante mucho tiempo”.
Y, a esto, la coordinadora general del informe agregó: “Mejorar la capacidad de detectar combinaciones peligrosas, compartir información en tiempo real y prevenir daños en contextos de alta incertidumbre”.
“En otras palabras, hay que pasar de una respuesta centrada en ‘qué droga es’ a una respuesta centrada en ‘qué riesgos genera esta combinación en este momento’”, prosiguió.
Conformación de los SAT
En este sentido, la OEA enfatiza la importancia de los sistemas de alerta temprana como herramienta clave para enfrentar este escenario. Estos permiten identificar la aparición de nuevas sustancias y mezclas en tiempo real, facilitando la adopción de medidas preventivas. Sin embargo, el documento advierte que existen brechas significativas en la capacidad de detección entre países, lo que puede retrasar la respuesta ante amenazas emergentes.
Por ejemplo, según el sitio web de la OEA, en algunos países el SAT estría en proceso de conformación -como Bolivia, Perú o Ecuador- y en otros no existe -como Belice, Cuba o Venezuela-, lo que dificulta la detección de la aparición de nuevas sustancias y retrasa la aplicación de medidas.

Asimismo, el informe señala que los indicadores tradicionales, como las encuestas de prevalencia de consumo y los datos de incautaciones, resultan insuficientes para comprender la dinámica actual del mercado. Si bien permitirían dimensionar la magnitud del fenómeno, no capturan la velocidad de los cambios ni la complejidad de las mezclas presentes.
Sobre lo anterior, Hynes señaló que “América Latina está mejor preparada que hace algunos años, pero todavía no lo suficiente para enfrentar de manera homogénea un mercado cada vez más complejo, descentralizado e impredecible”.
“La prioridad no debe ser solo detectar más, sino detectar antes, compartir mejor la información y actuar más rápido. Ese es precisamente el valor estratégico de los sistemas de alerta temprana”, agregó la jefa del OID.
Entre las recomendaciones, la CICAD plantea la necesidad de fortalecer los laboratorios forenses, mejorar el intercambio de información entre países e integrar datos provenientes de los sectores de salud, seguridad y aduanas. También se destaca la importancia de emitir alertas públicas oportunas para advertir a la población sobre la circulación de sustancias de alto riesgo.
Sobre este último punto, Hynes instó a prestar especial atención a las alertas con la finalidad de transformarlas rápidamente en políticas públicas. “Es necesario traducir mejor la información técnica en acciones concretas de salud pública, prevención y comunicación de riesgos”, sostuvo.
Fuente : latercera.com






