Neville Roy Singham, el multimillonario estadounidense señalado por financiar intentos de desestabilización política en Estados Unidos, ya no puede ocultar sus planes ante los ojos de la Justicia. Y es que el fiscal general interino Todd Blanche autorizó la conformación de un gran jurado en Manhattan, que está enviando citaciones y solicitando registros bancarios relacionados con su financiación a grupos de extrema izquierda que dirigen protestas en el centro del país.
Singham actualmente vive en Shanghái, China, desde donde dirige un imperio y defiende la ideología del fallecido dictador Mao Zedong. Pero su lejanía geográfica no impide que el gran jurado estadounidense esté examinando si incurrió en delitos como lavado de dinero, fraude financiero u otras irregularidades. Bajo el visto bueno del magnate, se habrían movido millones de dólares a través de supuestos fondos filantrópicos que terminaron en grupos ideológicos y protestas.
El detonante de que la Justicia de EEUU apunte contra Neville Roy Singham –que por años se movió en las sombras a pesar de su gran fortuna– fue una investigación de la cadena Fox News, que reveló el presunto desvío de 285 millones de dólares desde su base en Shanghái «a un fondo filantrópico de Goldman Sachs y a dos empresas fantasma que luego canalizaron el dinero para una constelación de organizaciones sin fines de lucro, medios de comunicación y grupos activistas que promueven la división sectaria, la política identitaria y el apoyo a políticos socialistas».
¿Qué vínculos tiene con Goldman Sachs?
Si el proceso judicial avanza y se declara culpable, varios grupos progresistas que promueven narrativas contra el sistema democrático recibirán un duro golpe a sus billeteras y a sus propósitos de socavar la dinámica de la política estadounidense. Uno de estos es Codepink, el grupo que viajó en marzo en el «Convoy a Cuba». Jodie Evans, la esposa de Singham, integró la comitiva que visitó la isla para protestar contra el «bloqueo» de EEUU mientras se hospedaban en hoteles de lujo y recorrían las calles de La Habana en vehículos, usando el combustible que le falta a los cubanos.
The People’s Forum, ANSWER Coalition, BreakThrough News, entre otras organizaciones figuran como receptoras de fondos, o como parte de la red que los investigadores están reconstruyendo. Si durante la investigación el Departamento de Justicia comprueba que algún grupo o directivo participó en un esquema ilícito (ayudando a ocultar el origen del dinero o falsificando información), también podrían convertirse en foco de las averiguaciones.
Uno de los aspectos más llamativo de las investigaciones es la aparición del banco de inversión Goldman Sachs en este entramado ligado a Singham. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se habría reunido con su presidente y director ejecutivo, David Solomon, para hablar sobre la rama filantrópica de la firma, GS Donor Advised Philanthropy Fund For Wealth Management Inc, la cual habría facilitado «la transferencia de millones de dólares por parte de Singham a una red de organizaciones sin fines de lucro estadounidenses», según Fox News.
Este caso no solo asoma los nexos entre un multimillonario y grupos progresistas estadounidenses, sino que podría revelar un profundo y oscuro esquema de financiamiento con el fin de desestabilizar gobiernos, especialmente el actual Gobierno de Donald Trump, y erigir un sistema basado en principios marxistas y promesas de equidad y gratuidad a sus seguidores. Lo que estos ignoran es que detrás de dichas promesas se esconde el mismo sistema de corrupción y miseria que ha arrasado a otros países como Cuba y Venezuela.
Fuente: panampost.com






