Un estudio desarrollado por científicos de la Universidad de Chile reveló que un extracto digerido de Physalis peruviana, conocida popularmente como golden berry o uchuva, puede disminuir de manera significativa indicadores asociados a la inflamación intestinal.
El hallazgo, obtenido a partir de modelos celulares, aporta a la ciencia con miras a la elaboración de alimentos funcionales orientados a apoyar el tratamiento de enfermedades inflamatorias del intestino, a partir de este alimento.
La investigación fue realizada por el equipo del Laboratorio de Micronutrientes del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) y publicada en la revista especializada Journal of the American Nutrition Association.
El trabajo fue liderado por la estudiante de doctorado Daniela Moya, junto a los investigadores Karen Miranda y Matías Rivera, bajo la dirección del Dr. Miguel Arredondo.
¿Cuáles son los beneficios de la golden berry?
Esta fruta andina destaca por ser rica en antioxidantes, que son sustancias químicas que protegen al organismo de los radicales libres (moléculas inestables que causan daño celular).
También cuenta con: vitamina A, que ayudan a mejorar la visión, el sistema inmune, el crecimiento y la reproducción; vitamina C, que fortalece el desarrollo y la reparación de tejidos; y vitaminas del complejo B, que ayudan a convertir los alimentos en energía y a reforzar el sistema nervioso y cerebral.
También cuenta con minerales como el hierro (esencial para fabricar proteínas que transportan oxígeno a la sangre) y fósforo (fortalece dientes y huesos).
¿Propiedades antiinflamatorias?
Los investigadores se enfocaron en su posible utilidad como complemento nutricional para personas que padecen enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, patologías caracterizadas por episodios recurrentes de inflamación crónica y síntomas que afectan severamente la calidad de vida.
Para ello, se sometió la pulpa del fruto a un proceso de digestión simulada en laboratorio, reproduciendo las fases oral, gástrica e intestinal. Este procedimiento permitió observar cómo el fruto libera sus compuestos activos durante la digestión.
«Usamos 50 gramos de pulpa de uchuva que fuimos mezclando con enzimas y soluciones digestivas a 37 °C, equivalente a la temperatura corporal. La fase oral se extendió por 2 minutos, mientras que las fases gástrica e intestinal tuvieron una duración de 2 horas cada una, simulando los tiempos digestivos reales”, detalló Moya.
Luego, el extracto digerido fue aplicado sobre células Caco-2, un modelo ampliamente utilizado para estudiar el epitelio intestinal.
Según explica el académico y Dr. Miguel Arredondo, “son células originalmente de cáncer de colon que se diferencian a enterocitos, adoptando todas las características de las células epiteliales del intestino, por lo que resultan ideales como modelo de barrera intestinal”.
Los resultados mostraron una disminución en tres marcadores inflamatorios clave: las citoquinas IL-8 e IL-18 y la proteína quimioatrayente de monocitos.
Si bien otros mediadores inflamatorios no presentaron variaciones, el equipo considera que los efectos observados confirman el potencial antiinflamatorio del fruto.
Por lo tanto, el fruto “claramente tiene propiedades antiinflamatorias, dadas por sus compuestos bioactivos», sostiene el académico.
«Si bien la literatura nombraba la presencia de algunos de estos compuestos, la aparición de otro tipo de compuestos bioactivos abre nuevas posibilidades de estudio con respecto a las propiedades de este fruto”, dijo Arredondo.
Un estudio desarrollado por científicos de la Universidad de Chile reveló que un extracto digerido de Physalis peruviana, conocida popularmente como golden berry o uchuva, puede disminuir de manera significativa indicadores asociados a la inflamación intestinal.
El hallazgo, obtenido a partir de modelos celulares, aporta a la ciencia con miras a la elaboración de alimentos funcionales orientados a apoyar el tratamiento de enfermedades inflamatorias del intestino, a partir de este alimento.
La investigación fue realizada por el equipo del Laboratorio de Micronutrientes del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) y publicada en la revista especializada Journal of the American Nutrition Association.
El trabajo fue liderado por la estudiante de doctorado Daniela Moya, junto a los investigadores Karen Miranda y Matías Rivera, bajo la dirección del Dr. Miguel Arredondo.
¿Cuáles son los beneficios de la golden berry?
Esta fruta andina destaca por ser rica en antioxidantes, que son sustancias químicas que protegen al organismo de los radicales libres (moléculas inestables que causan daño celular).
También cuenta con: vitamina A, que ayudan a mejorar la visión, el sistema inmune, el crecimiento y la reproducción; vitamina C, que fortalece el desarrollo y la reparación de tejidos; y vitaminas del complejo B, que ayudan a convertir los alimentos en energía y a reforzar el sistema nervioso y cerebral.
También cuenta con minerales como el hierro (esencial para fabricar proteínas que transportan oxígeno a la sangre) y fósforo (fortalece dientes y huesos).
¿Propiedades antiinflamatorias?
Los investigadores se enfocaron en su posible utilidad como complemento nutricional para personas que padecen enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, patologías caracterizadas por episodios recurrentes de inflamación crónica y síntomas que afectan severamente la calidad de vida.
Para ello, se sometió la pulpa del fruto a un proceso de digestión simulada en laboratorio, reproduciendo las fases oral, gástrica e intestinal. Este procedimiento permitió observar cómo el fruto libera sus compuestos activos durante la digestión.
«Usamos 50 gramos de pulpa de uchuva que fuimos mezclando con enzimas y soluciones digestivas a 37 °C, equivalente a la temperatura corporal. La fase oral se extendió por 2 minutos, mientras que las fases gástrica e intestinal tuvieron una duración de 2 horas cada una, simulando los tiempos digestivos reales”, detalló Moya.
Luego, el extracto digerido fue aplicado sobre células Caco-2, un modelo ampliamente utilizado para estudiar el epitelio intestinal.
Según explica el académico y Dr. Miguel Arredondo, “son células originalmente de cáncer de colon que se diferencian a enterocitos, adoptando todas las características de las células epiteliales del intestino, por lo que resultan ideales como modelo de barrera intestinal”.
Los resultados mostraron una disminución en tres marcadores inflamatorios clave: las citoquinas IL-8 e IL-18 y la proteína quimioatrayente de monocitos.
Si bien otros mediadores inflamatorios no presentaron variaciones, el equipo considera que los efectos observados confirman el potencial antiinflamatorio del fruto.
Por lo tanto, el fruto “claramente tiene propiedades antiinflamatorias, dadas por sus compuestos bioactivos», sostiene el académico.
«Si bien la literatura nombraba la presencia de algunos de estos compuestos, la aparición de otro tipo de compuestos bioactivos abre nuevas posibilidades de estudio con respecto a las propiedades de este fruto”, dijo Arredondo.






