Primer ataque contra militares en Ceuta
La primera gran agresión conocida contra militaresque patrullan las calles de Ceuta, desde que más de 70.000 entraron ilegalmente en la ciudad procedentes de Marruecos el 29 y 30 de julio, tuvo lugar a finales de agosto.
Un vehículo en el que viajaban cuatro militares del Grupo de Regulares de Ceuta nº 54 sufrió una emboscada en la zona de Benzú, al norte de la ciudad.
Entre treinta y cuarenta extranjeros se abalanzaron sobre el vehículo, un Aníbal, y lo atacaron con piedras.
Cuatro militares del Ejército de Tierra viajaban en el vehículo, que no era blindado. Decidieron abandonarlo y salir huyendo.
Los inmigrantes ilegales persiguieron a los militares, los alcanzaron y les agredieron.
Los atacantes huyeron al llegar vehículos policiales. Los militares pudieron avisar al 112, y fueron trasladados a un centro sanitario para ser atendidos de golpes y pedradas en brazos y espalda.
Respuesta del Ejército frente a la violencia
Ese primer ataque produjo un impacto importanteen los militares. Algunos consideraron que se había cruzado una línea roja, porque hasta entonces cómo mucho habían recibido alguna pedrada en los BMR o los VAMTAC, sin mayores consecuencias.
Los incidentes se fueron sucediendo, hasta el punto de que el Ejército de Tierra autorizó a los patrullas de militares llevar al menos un fusil con munición, por si tenían que defenderse en un caso extremo.
El Ministerio de Defensa reveló hace unos días que dos militares de Ceuta fueron trasladados a Madrid e ingresados en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. Uno tiene una rodilla destrozada al defender a una mujer de un intento de robo en un supermercado, y otro sufrió una rotura de peroné y la luxación de un hombro al ser empujado por unas rocas cuando iba a identificar a un grupo de inmigrantes.
Situación conflictiva y malestar en las Fuerzas Armadas
“La situación está más revuelta de lo que se cuenta”. Así se expresa una fuente de alto nivel de las Fuerzas Armadas, conocedora de lo que está ocurriendo en Ceuta y de la información que maneja el Ejército de Tierra sobre el despliegue en la ciudad desde que sufrió el asalto a la frontera por masas de marroquíes y subsaharianos.
Denuncias y controversias sobre la actuación militar
En los últimos días se han difundido diversas denuncias contra la actuación de los militares en Ceuta. Una ONG aseguró que una patrulla del Ejército de Tierra había bloqueado con un vehículola puerta del local de la organización, dedicada a atender a inmigrantes irregulares, y que los militares habían expresado comentarios contra las voluntarias.
Pero la denuncia más grave apareció en eldiario.es: “Dos decenas de migrantes denuncian palizas y vejaciones de militares que patrullan Ceuta”. Iba acompañada de fotos de cardenales y heridas en el cuerpo de extranjeros, y en la noticia se señalaba “un patrón común por parte de determinados grupos de soldados españoles (especialmente por parte de regulares y legionarios) que actúan con violencia contra los marroquíes”.
El Estado Mayor de la Defensa sí reaccionó en ese caso, y publicó un mensaje para negar que los militares estén actuando irregularmente.
Cambios en la actuación de las patrullas militares
Diversas fuentes militares alertan a Confidencial Digital que la situación de los militares en Ceuta es conflictiva, y se inclina hacia terrenos peligrosos.
“Se está yendo de los manos”, asegura un militar bien informado de lo que sucede en la ciudad.
En algunos ámbitos del Ejército de Tierra se han encendido ciertas alarmas ante la actuación de parte del personal desplegado en Ceuta por la presencia de miles de extranjeros sin papeles.
“La orden de no hacer nada es muy dura de cumplir”, comentan militares con experiencia en diferentes operaciones, para explicar cómo están reaccionando algunas patrullas que se despliegan en la ciudad.
Los ataques y enfrentamientos entre inmigrantes y patrullas del Ejército de Tierra se han vuelto algo frecuente.
En la primera emboscada a los regulares, los militares optaron por salir corriendo del vehículo, al recibir pedradas de decenas de extranjeros en situación irregular. No portaban medios antidisturbios, en esas fechas muchos ni llevaban casco ni chaleco antitrauma, y las patrullas iban sin munición.
Hubo algunas críticas por esa “huida”, por “cobardía”, aunque muchos militares apoyaron esa reacción al no tener ni medios materiales ni respaldo legal para responder con contundencia.
Hartazgo y frustración entre los militares desplegados
Por eso, se temía desde entonces que sucesivos ataques de extranjeros a militares tuvieran una respuesta más dura. Especialmente había cierta prevención a que algún legionario, con un espíritu de unidad tradicionalmente muy combativo, reaccionara con un uso de la fuerza o del arma.
Algo de eso está ocurriendo, comentan a ECD fuentes de alto nivel del Ejército de Tierra: “Las patrullas ya no rehúyen el combate. Antes, si les agredían huían; ahora, no”.
Eso puede explicar, comentan, las denuncias de supuestas agresiones a inmigrantes irregulares. No confirman que esté habiendo palizas ni ataques a extranjeros, sino que, si inmigrantes irregulares se enfrentan a militares, algunos responden con contundencia.
Además, existe un ambiente, conocido entre los mandos, de que la situación, en parte, “se está yendo de las manos”.
“Algunos se están tomando la justicia por su mano”, aseguran las fuentes consultadas. Lo que se traduce, por ejemplo, en que en ciertos casos las patrullas de militares retienen a inmigrantes y los conducen directamente a la frontera para que se marchen a Marruecos.
Existe una sensación extendida de hartazgo por no poder hacer nada, en el sentido de que, ni pueden contribuir mejor a mantener la seguridad de las calles, ni en ocasiones pueden defenderse ellos mismos ni a sus compañeros con garantías.
Riesgo de insubordinación y campaña de desprestigio
El problema es que ese hartazgo, en el caso de algunos militares, está derivando en actuaciones que no se ajustan a las órdenes, que, aunque son un poco vagas, se basan en que los militares realicen patrullas y puntos fijos para ejercer “vigilancia y disuasión”.
Pero no pueden detener, no pueden arrestar, no se dedican a mover a masas de personas hostiles con el uso de la porra ni otros medios antidisturbios.
Entre mandos militares ya se comenta que algunos militares desplegados en Ceuta “están rozando la insubordinación”, porque se niegan a quedarse sin hacer nada.
Esa misma sensación la tienen otras fuentes, de la Escala de Tropa y Marinería, en contacto con militares que están interviniendo en la crisis desatada desde que miles de extranjeros cruzaron la frontera desde Marruecos y desbordaron a las Fuerzas de Seguridad.
Admiten que hay “frustración por no poder hacer más”, y describen situaciones muy duras: “La gente está al límite. Hay compañeros que llevan un mes y medio sin ir a ver a sus hijos”, si es el caso de militares que tienen a la familia en la península, por ejemplo en Andalucía, pero están destinados y trabajan en Ceuta.
Ese caldo de cultivo está provocando algunos episodios de mayor dureza en la respuesta de los militares. Pero esas fuentes rechazan que se estén generalizando las agresiones de militares: lo ven una exageración y una campaña de desprestigiocontra las Fuerzas Armadas.
Fuente: elconfidencialdigital.com






