Una tendencia que va en aumento y sobre la que Estados Unidos está actuando.
La impresión 3D es una tecnología de enorme utilidad gracias a permitir la personalización total, el ahorro de materiales y la creación rápida de piezas complejas. Industrias como la construcción la aprovechan para proyectos de presente y futuro que buscan mejorar la vida de los ciudadanos, pero como en toda creación, la impresión 3D también apunta hacia lugares que conviene vigilar y limitar.
Las armas fantasma o pistolas fantasma son armas de fuego artesanales o impresas en 3D que no tienen número de serie, no están registradas y no se pueden rastrear. En Estados Unidos, una campaña contra este tipo de armas está amenazando el futuro de la impresión 3D. ¿Quién decide qué se puede fabricar? El pasado mes de marzo, el estado de Washington aprobó y firmó el proyecto de ley 2320 de la Cámara de Representantes, actuando más allá de las armas de fuego imposibles de rastrear. ¿De qué forma? Adentrándose en el ecosistema que las hace posibles, regulando los archivos digitales de armas de fuego, restringiendo su distribución e incorporando explícitamente las impresoras 3D al marco legal.

Una ley que limita la impresión 3D en algunos lugares de Estados Unidos
Washington no ha sido el único estado del país que ha tomado carta en el asunto respecto a este tipo de armas y la impresión 3D. California ha dado un paso en la misma dirección y un proyecto de ley en Coloradoadopta un enfoque más directo al tipificar como delito la fabricación de determinadas armas de fuego y piezas mediante impresión 3D.
Este tipo de armas tan difíciles de rastrear ha ido en aumento en los últimos años, volviéndose cada vez más accesibles. Expertos en impresión 3D señalan la limitación en torno a la impresión 3D, yendo más allá de la simple prohibición de fabricar este tipo de armas y señalando el hecho de querer controlar lo que uno imprime.

Por otra parte, Michael Lydick, un miembro destacado de la comunidad de impresión 3D, muestra lo sencillo que resulta realizar un arma de este tipo. “Descargué sin problemas los archivos e imprimí las piezas necesarias para fabricar una pistola de un solo disparo en 17 horas“, dice el experto. Que también destaca que ”no se requiere mucha experiencia“.
Lydick duda al respecto de las limitaciones que se están legislando en Estados Unidos en torno a la impresión 3D: “Las armas fantasma están creciendo rápidamente, pero siguen siendo un nicho minúsculo dentro de un ecosistema mucho más amplio y profundamente arraigado de armas de fuego convencionales. La respuesta política, sin embargo, no se limita a ese nicho. En varios casos, se extiende más allá de las propias armas hasta los archivos digitales, las plataformas de software e incluso las máquinas capaces de producirlas, lo que lleva a mucha gente, incluyéndome a mí, a preguntarse si no se trata de algo mucho más amplio”.
Fuente: as.com






