La que ha sido denominada por autoridades como la «silla musical» de la violencia en liceos emblemáticos vuelve a encender las alertas en el sistema escolar, tras una seguidilla de incidentes que se han desplazado entre distintos establecimientos de la capital.
Ayer un estudiante de 16 años fue detenido en el Liceo Arturo Alessandri Palma de Providencia tras encender una bengala mientras vestía un overol blanco. En total, se le hallaron 19 mechas para el armado de bombas molotov.
El alcalde la comuna, Jaime Bellolio, mencionó que «este es un caso bien paradigmático, porque muestra esta verdadera silla musical de la violencia. Este es un estudiante al cual se le abrió protocolo de expulsión en segundo medio cuando estaban en el Liceo Lastarria», también en Providencia.
Luego, «entró al Liceo de Aplicación (en Santiago) y fue expulsado por violencia, y nuevamente ahora entra al Liceo Alessandri, en donde comete este acto de extrema violencia».
Bajo ese contexto, se refirió a la aprobación en general de la Cámara de Diputados del proyecto Escuelas Protegidas, y mencionó que «lo que queremos pedirle a los senadores es que incorporen una indicación en que aquellos que han sido expulsados por violencia extrema no puedan entrar más a nuestros liceos emblemáticos».
«Las comunas de Santiago, Providencia y Ñuñoa no resisten más violencia en sus liceos», subrayó la autoridad comunal.
La tesis de «silla musical»
La «silla musical» ha sido utilizada por autoridades para referirse a estudiantes que han sido expulsados de establecimientos por episodios de violencia y que llegan a otros recintos para replicar los incidentes.
Tanto autoridades como comunidades educativas advierten que el fenómeno refleja un problema persistente que solo cambia de escenario, ya que antisociales mantiene patrones como incidentes que incluyen el uso de artefactos incendiarios como bombas molotovs.
La semana pasada, el alcalde Bellolio abordó el fenómeno ante la comisión de Educación de la Cámara y mencionó que «de los tres estudiantes que intentaron quemar el colegio la semana pasada, dos de ellos ya los tenemos identificados y venían expulsados de liceos de Santiago centro».
Esto, recordando el hecho en que encapuchados y overoles blancos lanzaron molotovs al interior del Liceo Lastarria y quemaron una oficina directiva la jornada del 31 de marzo, en el marco de incidentes por la conmemoración del Día del Joven Combatiente.
Deficiencias de Aula Segura
En agosto del año pasado, el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel (IND-Chile Vamos), también usó el término para referirse a una deficiencia del
El jefe comunal aseguró tras una serie de incidentes en el Liceo José Toribio Medina (ex Liceo 7) que se detectó la participación de estudiantes que habían sido previamente expulsados de otros establecimientos bajo aplicación de Aula Segura.
En ese entonces, mencionó en Radio Universo que «cuando los iniciamos el procedimiento de Aula Segura nos dimos cuenta de que parte de los que estaban tirando molotov habían sido echados de otros colegios por acciones similares. En el caso nuestro del Lastarria, uno y otro del Aplicación».
Sichel criticó que «al final de esta sillita musical nos damos cuenta de que es un grupo pequeño pero que se va dando vuelta en los colegios emblemáticos, y que ejerce estos actos de violencia».
La Ley 21.128 conocida como «Aula Segura» faculta a directores de establecimientos educacionales a aplicar medidas disciplinarias inmediatas, como la suspensión y expulsión, ante actos graves de violencia, incluyendo porte de armas, agresiones físicas o daños severos a la infraestructura.
En caso de concretarse la expulsión, se establece que el Ministerio de Educación (Mineduc) a través de la Seremi de Educación respectiva debe reubicar al estudiante «en establecimientos que cuenten con profesionales que presten apoyo psicosocial, y adoptará las medidas para su adecuada inserción en la comunidad escolar».
Pese a la normativa, Sichel afirmó que «el sistema hace que uno aplique Aula Segura y el Estado no se hace cargo de ningún proceso de trabajo con el estudiante. Entran de nuevo al sistema de admisión estudiantil y llegan a otro colegio y hacen las mismas actividades y son los mismos violentos».
«La Ley Aula Segura lo que te permite es sacarlo del colegio, pero no hay un protocolo con el estudiante y lo que pasa es que después está en otro colegio al lado, literalmente al lado, haciendo las mismas acciones», cerró el alcalde de Ñuñoa.
Expulsiones y querellas
No son pocas las expulsiones y procesos sancionatorios que han registrado el último año colegios emblemáticos de las comunas de Santiago, Providencia, y Ñuñoa por violencia escolar.
En 2025, en Providencia se presentaron cinco querellas por hechos graves y se aplicaron más de 60 procesos bajo la Ley Aula Segura, algunos de los cuales terminaron en expulsión, según ha detallado el propio Bellolio.
Según datos de la Dirección de Educación Municipal (DEM) de Santiago, la entidad comunal realizó un total de 42 expulsiones por la medida en 2025 versus 16 en 2024, un aumento de 163%.
El mayor número de expulsiones sobre esta normativa se concentra en el Instituto Nacional (34), luego sigue Liceo de Aplicación (10), Internado Nacional Barros Arana (5) y el Liceo Manuel Borgoño (4).
En el caso de Ñuñoa, se efectuaron al menos tres expulsiones y una querella hasta mediados de agosto del año pasado.
Fuente: emol.com






