Estados Unidos ha intensificado la guerra con Irán al lanzar este sábado bombardeos contra la isla de Jarg, un punto clave para la industria petrolera, donde asegura haber alcanzado más de 90 objetivos militares.
El ataque se presenta como una respuesta directa al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y supone una nueva escalada en el conflicto en Oriente Próximo. Aun así, Washington afirma que las operaciones se realizaron sin dañar la infraestructura petrolera.
El presidente Donald Trump también ha solicitado, a través de su red social, que otros países colaboren con Estados Unidos para formar una flota internacional que permita restablecer la navegación en el estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, el estallido del conflicto —tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán— ha agravado la inestabilidad geopolítica, elevando los precios de la gasolina y provocando caídas en las bolsas de todo el mundo.
Irán, por su parte, ha advertido que podría atacar instalaciones vinculadas a Estados Unidos en Emiratos Árabes Unidos, incluidos puertos y bases militares.
Además, el ministro de Asuntos Exteriores iraní ha tratado de disipar las dudas sobre el estado de salud del nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, asegurando que “no hay ningún problema”. Sus declaraciones llegan después de que la Administración Trump afirmara que el dirigente está herido y posiblemente “desfigurado”.
Fuente: www.elpais.com





