La prestigiosa organización English Heritage ha admitido públicamente haber difundido información incorrecta sobre los orígenes de la celebración navideña el 25 de diciembre, tras verse obligada a retractarse de afirmaciones que vinculaban esta fecha con festividades paganas romanas.
En una publicación ahora eliminada de la plataforma X (anteriormente Twitter), la institución cultural británica sostenía que la Navidad había reemplazado una celebración dedicada al dios sol Sol Invictus. Esta afirmación, presentada como un hecho histórico, desató rápidamente una ola de críticas por parte de historiadores y expertos en cristianismo primitivo, quienes señalaron con contundencia que las fuentes cristianas tempranas ya marcaban el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús mucho antes de que existieran registros de dicha festividad pagana.
«Es simplemente un disparate«, comentó el Dr. Ian Paul, teólogo y miembro del Consejo Anglicano, quien fue uno de los primeros en refutar públicamente la afirmación.
«Las evidencias históricas muestran claramente que los cristianos ya conmemoraban el nacimiento de Cristo en esta fecha antes de que el emperador Aureliano estableciera la festividad del Sol Invictus en el año 274 d.C. La teoría de que los cristianos ‘tomaron prestada’ esta fecha es históricamente insostenible y ha sido desacreditada por décadas de investigación académica seria».
Numerosos académicos coinciden en que la elección del 25 de diciembre como fecha para celebrar la Navidad tiene raíces en cálculos teológicos internos del cristianismo primitivo, no en la apropiación de festividades paganas. La explicación más aceptada entre los historiadores es que esta fecha fue determinada contando nueve meses desde el 25 de marzo, día que los primeros cristianos asociaban con la Anunciación y concepción de Jesús. Esta fecha de marzo tenía significado especial porque algunos cristianos antiguos creían que coincidía con la fecha de la crucifixión, estableciendo así una simetría teológica entre la concepción y la muerte del Salvador, entre ésta y la gestación de la redención en la Cruz que dio paso a la Resurrección.
El profesor Andrew McGowan, de la Universidad de Yale, ha explicado en sus investigaciones que «los primeros cristianos no estaban particularmente interesados en adoptar festividades paganas. La idea de que la Iglesia primitiva deliberadamente situó la Navidad para coincidir con Saturnalia o Sol Invictus es una simplificación excesiva que no se sostiene ante un análisis histórico riguroso«. Sus estudios demuestran que ya en el año 204 d.C., el teólogo Hipólito de Roma mencionaba el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo, décadas antes de la institución del festival de Sol Invictus.
Tras la controversia generada, English Heritage se vio obligada a eliminar la publicación errónea y emitir una disculpa formal. «Reconocemos que compartimos información incorrecta sobre los orígenes de la fecha de la Navidad. Nos comprometemos a revisar nuestros procesos internos para garantizar la precisión histórica en todas nuestras comunicaciones futuras«, expresó la organización en un comunicado posterior. Este incidente ha puesto de relieve la importancia de la verificación rigurosa de datos históricos, especialmente cuando provienen de instituciones culturales con autoridad reconocida.
La polémica ha reavivado un debate más amplio sobre la tendencia a simplificar excesivamente las narrativas históricas relacionadas con tradiciones religiosas. El Dr. Tom Holland, reconocido historiador británico, comentó al respecto:
«Existe una fascinación contemporánea por ‘desenmascarar’ los orígenes de las tradiciones cristianas, atribuyéndolas a fuentes paganas. Sin embargo, la realidad histórica suele ser mucho más compleja y matizada que estas narrativas populares pero simplistas».
Los registros históricos indican que la primera mención explícita de una celebración cristiana el 25 de diciembre data del año 336 d.C., en el Chronographus del 354, un manuscrito romano que incluía un calendario de festividades cristianas. Para entonces, la fecha ya estaba firmemente establecida en la tradición cristiana, lo que contradice la teoría de una adopción tardía motivada por la competencia con cultos paganos.
Este episodio sirve como recordatorio de la complejidad inherente a la investigación histórica sobre tradiciones religiosas antiguas. Las festividades cristianas, como la Navidad, surgieron en un contexto cultural rico y diverso, pero sus orígenes específicos deben ser examinados con rigor académico, evitando explicaciones simplistas que a menudo resultan más atractivas para el público general pero carecen de fundamento histórico sólido.
La Dra. Eleanor Parker, historiadora medieval de la Universidad de Oxford, añadió una perspectiva importante:
«Las tradiciones navideñas que conocemos hoy son el resultado de siglos de evolución cultural, incorporando elementos de diversas fuentes a lo largo del tiempo. Sin embargo, esto es muy diferente a afirmar que la fecha misma fue elegida para suplantar una festividad pagana específica. La evidencia histórica simplemente no respalda esa narrativa«.
English Heritage, como custodio del patrimonio histórico británico, tiene la responsabilidad particular de presentar información precisa sobre el pasado. Este incidente ha llevado a la organización a comprometerse a implementar procesos más rigurosos de verificación de datos antes de compartir contenido histórico en sus plataformas de redes sociales, reconociendo el impacto significativo que sus comunicaciones tienen en la comprensión pública de la historia.
Fuente: razonmasfe.com






