📱 En TikTok puede verse una Nathh Escorche cercana, divertida y aparentemente muy conectada con su audiencia. Pero en algunas de sus transmisiones también se han visto momentos en los que termina regañando o enfrentándose con personas que interactúan con ella, algo que no ha pasado desapercibido entre quienes siguen sus contenidos.
Y aquí comienza la polémica. 👀
Porque una cosa es tener carácter, poner límites o decirle a alguien que está cruzando una línea… y otra muy distinta es que el trato pueda percibirse como una forma de menospreciar o hacer sentir inferior a otra persona.
La situación resulta todavía más llamativa por la imagen de cercanía que proyecta al relacionarse con figuras conocidas de Ciudad Bolívar, especialmente con ese personaje que muchos identifican como “el pana de la ciudad”.
¿Amistad verdadera? ¿Imagen pública? ¿O simplemente una relación de redes?
🤔 La pregunta queda en el aire.
Y no se trata de exigirle a una influencer que sea simpática con absolutamente todo el mundo. Nadie está obligado a soportar faltas de respeto, ni un creador de contenido tiene que tomarse una foto con cada persona que se le acerque.
Pero existe una regla bastante sencilla que parece haberse perdido entre tantos seguidores, likes y transmisiones:
No hace falta tener fama para tratar a los demás con dignidad.
Las buenas personas se reconocen precisamente por eso: por cómo tratan a quien no puede darles nada a cambio.
Porque ser influencer no convierte a nadie en superior.
Un seguidor sigue siendo una persona.
Una persona que pide una foto sigue siendo una persona.
Alguien que piensa diferente sigue siendo una persona.
Y quizá ahí está la verdadera prueba de cualquier figura pública:
🎭 No cómo se comporta cuando sabe que la están mirando… sino cómo trata a los demás cuando cree que nadie está prestando atención.
Al final, TikTok puede construir una imagen en segundos, pero también puede desmontarla con una sola transmisión.
🔥 ¿Será que a Nathh Escorche se le salió el personaje?
🍿 Las redes tienen la palabra.





