Amanda Céspedes alertó en Cooperativa que la presencia «intensiva e intrusiva» de pantallas entre los niños pequeños «está matando su potencial de creatividad, imaginación, comunicación y lenguaje».
Consideró «alarmante» que guaguas de ocho meses tengan acceso a celulares y tablets, cuando -por su propio bien- no deberían hacerlo en absoluto hasta los cinco años.
La neuropsiquiatra infantojuvenil Amanda Céspedes advirtió en Cooperativa que, debido al «uso intensivo e intrusivo» de redes sociales y dispositivos digitales desde temprana edad, la generación actual de niñas y niños crecerá con un «cerebro muy raro».
«El cerebro en desarrollo responde a dos vías: una es la genética, y la otra es la impronta ambiental (…) Y en este momento, vemos que el ambiente no acompaña para nada», apuntó la experta en Lo que Queda del Día, precisando que los datos recabados hasta ahora dan cuenta de que «se están atrofiando o silenciando genes que son fundamentales para que el desarrollo del niño se exprese plenamente».
En concreto, «el niño menor de 10 años debe moverse, ojalá, alrededor del 70% del tiempo en que está despierto para formar muchísimas neuronas nuevas que se unan y formen redes, que son la base de toda la transformación cultural, social, emocional y cognitiva del niño», de manera que el sedentarismo asociado con el uso ininterrumpido de aparatos electrónicos «es peligrosísimo».
Por lo demás, Céspedes consideró especialmente alarmante la evidencia de que «niños desde antes de los ocho meses de edad están utilizando dispositivos digitales, como celulares y tablets. Eso significa que, cuando ese niño tenga cuatro o cinco años, ya lleva muchísimo tiempo interactuando con un dispositivo altamente peligroso para el desarrollo cerebral».
Con todo, la profesional estima que «vamos a tener una generación de niños con un cerebro muy raro: sin empatía, sin la capacidad mínima de imaginar, de crear, de inventar, de disfrutar con pocos elementos, de mirar al entorno, de entender a la gente. Porque nuestro cerebro está hecho para entender a las demás personas desde la mirada y desde observar el entorno, y el niño está perdiendo eso».
El rol de los adultos
Consultada sobre aquellos padres que ven a estos aparatos como una especie de «niñera» para sus hijos, la experta sinceró: «La verdad es que, en muchas familias, hay tiempo y espacios para compartir con los niños. El dilema está en que los adultos también están inmersos en sus propios dispositivos digitales«, lo que conforma «una especie de cultura distorsionada del acompañamiento al niño».
«Se ha perdido la certeza de que el niño necesita ser acompañado de manera creativa y con atención plena. El niño necesita conversaciones enriquecedoras y la presencia de los adultos, y hay muchos padres, madres y cuidadores que tienen ese tiempo y lo pueden hacer, pero no lo hacen», subrayó.
En definitiva, la neuropsiquiatra remarcó que «los dispositivos digitales son herramientas extraordinariamente útiles y beneficiosas para muchos objetivos de nuestro quehacer» como personas adultas, «pero no son juguetes ni instancias de entretención. Esa noción debe erradicarse», al igual que la idea de que su uso permite «tener al niño tranquilo y mirarlo sin interactuar con él».
«Por lo menos desde la fundación que presido, insistimos en que antes de los cinco años de edad (deben haber) cero pantallas. Y después de los seis o siete años, se va restringiendo el tiempo (de uso), pero eso requiere un enorme esfuerzo y compromiso de los padres, y yo diría que ese deseo de acompañar al niño para su pleno florecimiento se ha perdido», lamentó.
«Entornos Digitales Seguros»
Céspedes fue una de las invitadas a un encuentro encabezado por el Presidente Kast en La Moneda el pasado lunes, donde se impulsó el Plan Nacional de Entornos Digitales Seguros, orientado a resguardar a niños, niñas y adolescentes frente a los riesgos asociados a la presencia en internet.
En la oportunidad, el Gobierno anunció que una mesa técnica elaborará un anteproyecto de ley en la línea de implementar un sistema de verificación etaria, que traslada la responsabilidad de controlar el acceso de menores a las plataformas digitales.
Respecto a la futura propuesta y al texto que ya se discute en el Congreso, la facultativa admitió: «Estamos llegando tarde, de manera que es necesario hacerlo ahora ya. Ha ocurrido una cantidad enorme de fenómenos y hechos que son extraordinariamente preocupantes, y las familias no están actuando, menos los niños, queno tienen por qué hacerlo, porque desconocen todo lo que puede significar el riesgo de este aumento y el uso intensivo e intrusivo de dispositivos y redes sociales».
«Entonces, siento que es una iniciativa importante, porque si bien estamos llegando tarde, estamos llegando, y eso es muy positivo», cerró.
Fuente: cooperativa.cl





