Jacques Lang huyó a su refugio marroquí para alejarse del escándalo, pero las presiones le han llevado a dimitir este sábado.
Desde hace 45 años, Jacques Lang era el referente cultural de la izquierda francesa. Responsable de ese apartado en el primer gobierno del socialista François Mitterrand tras la victoria de mayo de 1981, Lang y el nuevo presidente del país formaron lo que el promitterandista ‘Le Monde’ definió como «el támden que revolucionó la Cultura». Otro panegirista del mismo signo, el sociólogo Edgar Morin, lo describió más tarde como «los diez (años) gloriosos», en referencia a «los 30 gloriosos», las décadas de auge económico y social de Francia, extintas desde hace más décadas todavía.
Esta semana, el político que puso de moda las camisas de color rosa y las añiles con cuello Mao, salió en estampida hacia Marraquech, su refugio marroquí, para alejarse del escándalo que protagoniza en su país por su amistad y colaboración con el pedocriminal Jeffrey Epstein.
Hasta esta misma semana, la prensa francesa exigía la transparencia en ‘los papeles de Epstein’, con la esperanza de corroborar su anhelo por ver a Donald Trump implicado en las orgías organizadas por el magnate en la isla de su propiedad, Little St. James.
Días más tarde, los ‘Epstein files’ hechos públicos por el ministerio de Justicia de Trump, -y por lo tanto interesados- han provocado un terremoto en la izquierda francesa, al poner al descubierto las íntimas relaciones entre Jacques Lang y su hija con el dueño del avión ‘Lolita Express’, que cargaba un día políticos y multimillonarios de todo el planeta y al día siguiente chicas jóvenes, algunas demasiado jóvenes, para consumo sexual de algunos de sus invitados, no todos…quizá.
IMAGEN: Jacques Lang. Wikimedia Commons.
Lang, creador de la llamada «Fiesta de la música», copiada en otros países carentes de originalidad, era todavía, a sus 86 años, presidente del parisino Instituto del Mundo Árabe, un chollo del que nunca se había querido desprender, porque, aparte los emolumentos, le concedía una plataforma política y diplomática que no disfrutaría si se hubiera retirado a la edad oficial de la jubilación en Francia, 62 años. Tras el escándalo, sus camaradas del Partido Socialista le habían pedido que dimitiese, y este domingo había sido convocado por el Ministerio de Exteriores para solicitarle también su renuncia. Ante la presión, Lang ha acabado por abandonar el puesto este sábado.
El «derecho» a tener relaciones sexuales con niños
El fantasma de Epstein le asaltaba con la revelación de correos electrónicos como el del 28 de enero de 2013, en el que el financiero suicidado (supuestamente) años más tarde le pide consejo: «¿Los niños deben ser iniciados a las nuevas sexualidades?», preguntaba. O, también, «¿se puede hacer pruebas con ellos?». Los franceses un poco informados no se extrañarán por la pregunta. Lang firmó en enero de 1977 una petición en los diarios ‘Le Monde’ y ‘Libération’ donde se pedía el «derecho» a tener relaciones sexuales con menores.
Fueron 69 los «intelectuales» que pusieron su firma en ese manifiesto pedófilo: entre ellos, además de Lang, Jean-Paul Sartre, Roland Barthes, Simone de Beauvoir, Gilles Deleuze, Francis Ponge, Philippe Sollers, Bernard Kouchner, Louis Aragon, André Glucksmann, François Châtelet, Félix Guattari, Patrice Chéreau, Daniel Guérin, Gabriel Matzneff o el periodista de ‘Libération’ y miembro fundador del ‘Frente Homosexual de Acción Revolucionaria’, Guy Hocquenghem. La flor y nata de la «intelligentsia” (de izquierda) de la época.
Pero los tiempos fueron cambiando, como cantaba Moncho Alpuente, y la «libertad sexual con niños», se convirtió en delito. Desde hace más de treinta años, Jacques Lang es objeto de acusaciones más o menos veladas que probarían que nunca renunció a su «derecho» al sexo con menores.
En 1998, el antiguo obrero metalúrgico, miembro de la Resistencia a los nazis y luego, periodista y diputado del antiguo Frente Nacional, Roger Holaindre, acusó a Lang de pedófilo y denunció que participaba en orgías con niños de entre tres y cinco años en el centro de acogida de menores tutelado por los socialistas, ‘Le Coral’, une gran escándalo en el primer mandato de Mitterrand. Holaindre desafió al entonces ministro de Cultura instándole a denunciarle por difamación, cosa que el después amigo de Epstein nunca hizo.
El miércoles pasado, ya en pleno escándalo, Lang dijo que no consideraba a Epstein como un amigo –en los ‘papeles’ se le menciona 685 veces-. Dijo que le consideraba un hombre «abierto, generoso y apasionado de las artes», con el que se encontró varias veces en París, después de que Woody Allen les hubiera puesto en contacto. «Cuando me enteré de los crímenes abominables que cometió, me caí del guindo y corté con él», aseguró. El 7 de abril de 2017, nueve años después de la primera condena a Epstein, Lang le enviaba un correo en un tono que solo se aplica a una persona cercana: «Querido Jeffrey, lo de ayer fue fabuloso, un rato espléndido contigo. Tu amistad, el increíble avión y tu extraordinaria generosidad nos conmueve». ¿Te gustó la visita a Majorelle? Majorelle es el nombre de la villa de lujo que Yves Saint Laurent y el millonario y expropietario de ‘Le Monde’ Pierre Bergé, tenían en Marraquech y donde el chófer y amante de ambos denunció orgías homosexuales de todo tipo, con menores y con mayores.
Epstein incluye a la hija de Lang en su testamento: cinco millones de dólares
Jacques Lang quiere hoy desmentir su cercanía con el depredador sexual desaparecido, pero es difícil de creer cuando su hija, Caroline y sus dos nietas disfrutaban de vacaciones en la casa de Epstein en Palm Beach, Florida. Más increíble todavía es que Epstein legara a Caroline Lang cinco millones de dólares en su herencia. Caroline Lang compartía desde 2016 una empresa ‘off shore’ con Epstein en una de las Islas Vírgenes, un conocido paraíso fiscal, según publicó esta semana el digital de extrema izquierda, ‘Médiapart’; la empresa estaba dedicada a «favorecer la adquisición de jóvenes artistas». Caroline Langdimitió de su cargo de jefa del Sindicato francés de Productores de Cine en cuanto se publicó la información.
Patrick Edery, director del ‘Think Tank’ Partenaire Europe y cronista en medios conservadores franceses estima que Epstein no sólo proponía sexo: «Ofrecía la entrada a un club ultrapoderoso y el acceso a una red de influencia«. El ‘caso Lang’, afirma Edery, «ilustra el capitalismo de connivencia que gangrena a la República».
Para algunos comentaristas, el presidente Emmanuel Macron quizá se sienta aludido en ese apartado. Entre los correos expuestos en los ‘Epstein files’, algunos hacen referencia al actual mandatario francés, no sólo como jefe de Estado, sino también en la época donde fungió como ministro de Economía del gobierno socialista de François Hollande. Cierto es que en ningún momento existe un contacto directo por correo entre Epstein y Macron, pero sí a través de intermediarios.
«Promover un futuro más progresista»
En un mail enviado por Epstein el 17 de septiembre de 2018 al director general del Fórum Económico Mundial, el noruego Borge Brende, el criminal sexual da a entender que ha tenido un contacto con Macron, indicando que esa información es confidencial: «De parte de Macron», escribe Epstein: «Pensamos que es necesario repensar, reconstruir y reinventar la gobernanza y el formato de las instituciones internacionales, los compromisos y relaciones entre actores públicos y privados y los instrumentos socioeconómicos para responder mejor a estos desafíos. ¿Qué innovaciones socioeconómicas apoyaría usted para promover un futuro más progresista?«.
En otro correo enviado a Epstein, el 22 de marzo de 2016, por el empresario emiratí, Sultan Ahmed ben Sulayem, este le informa de una comida en el Elíseo con Macron, que era entonces ministro de Economía: «He almorzado en el palacio y he tenido una conversación muy agradable con el ministro francés de Economía sobre nuestras actividades en Francia».
El 12 de septiembre de 2018, Epstein escribe al poderoso magnate, Tom Pritzker, y hace referencia a una reunión donde asistiría Macron: «Jacques cena hoy con él, el ‘timing’ es perfecto». Pritzker, además de dueño del imperio que lleva su nombre, es presidente de la cadena hotelera Hyatt. Fue denunciado por agresión sexual por Virginia Giuffre, la joven víctima que puso al descubierto la participación del príncipe inglés Andrew Mountbatten-Windsor en relaciones sexuales no consentidas en la isla de Epstein. Giuffre, que vivió bajo una presión indescriptible durante años, se suicidó en abril de 2025 en su país natal, Australia, donde vivía con su marido y sus tres hijos.
«Macron quiere dirigir Europa»
En otro mail del 30 de agosto de 2018, un interlocutor cuyo nombre ha sido tachado se dirige a Epstein afirmando que «Macron necesita tu ayuda para nuevas ideas disruptivas», añadiendo que Macron «quiere dirigir Europa, y quizá el Mundo».
Por el momento, el presidente francés no se pronunciado sobre estos correos. Víctima de bulos persistentes desde su inicio de mandato en 2017, Macron deja pasar el temporal, de momento.
En los ‘papeles’ aparecen los nombres de otras personalidades políticas francesas. Así, Bruno Le Maire, aspirante a la presidencia, exministro con el conservador François Fillon y después responsable de Economía desde 2017 a 2024 con Macron, estuvo con otras personas en casa de Epstein en Nueva York en 2013, pero hoy dice que «no conocía la identidad del hombre de negocios con el que iba a reunirse».
Sin que ello tenga relación alguna con las actividades delictivas de Epstein, hay que recordar que Bruno Le Maire, además de corresponsable del desastre de los déficits de Francia, se ganó la notoriedad también como escritor, especialmente con una novela en la que describía un episodio de sodomía entre uno de los protagonistas y una joven, en Cuba. Título de la obra, ‘Fuga Americana’.
Fuente: vozpopuli.com





