En Venezuela hoy parece existir una fiebre de candidaturas.
Muchos quieren ser alcaldes. Muchos quieren ser gobernadores. Muchos quieren vivir de la política.
Pero hay una pregunta que casi nadie hace:
¿Qué futuro tendrá el venezolano que no sea político?
Porque la verdad es simple. No todos serán alcaldes. No todos serán gobernadores. No todos vivirán de la política.
Un país sano no obliga a su gente a buscar la política como salida económica o otras como huir del pais.
Un país sano ofrece oportunidades para prosperar trabajando, produciendo, innovando y emprendiendo.
Venezuela necesita volver a ser eso:
un país de oportunidades para todos, no para unos pocos.
Hoy somos muy pocos los que hablamos de propuestas económicas reales. Pero es urgente que estas ideas avancen, porque sin un proyecto económico serio no habrá futuro posible para el país.
Primera verdad: sin economía productiva no hay país
Durante décadas Venezuela dependió casi exclusivamente del petróleo.
Ese modelo nos dejó una economía frágil.
Si Venezuela no diversifica su economía hacia sectores como:
agricultura moderna
agroindustria
industria
turismo
tecnología
logística y comercio
el país seguirá atrapado en crisis permanentes.
Y cuando una economía no produce riqueza real ocurre lo que vemos hoy:
salarios miserables
hospitales sin recursos
electricidad que falla
servicios colapsados
jóvenes emigrando
Sin economía productiva no hay salarios dignos.
Sin salarios dignos no hay bienestar.
Sin bienestar no hay país.
Segunda verdad: la meta debe ser salarios de 1000 dólares
Venezuela necesita un norte claro.
El objetivo nacional debe ser alcanzar salarios promedio cercanos a los 1000 dólares mensuales.
Esto no se logra con decretos ni con populismo.
Se logra con una economía productiva.
Los países que lograron aumentar el salario real siguieron un camino claro.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania apostó por industria moderna, tecnología, eficiencia productiva y exportaciones. Ese proceso se conoció como el milagro económico alemán, donde la productividad industrial permitió aumentar el nivel de vida y los salarios. Milagro económico alemán
La lógica económica es sencilla:
Si una empresa produce poco, paga poco.
Si una empresa produce mucho y compite en mercados grandes, puede pagar salarios altos.
Por eso el salario depende de una estructura económica basada en:
productividad
tecnología
inversión
exportaciones
empresas competitivas
Cuando una economía produce más riqueza por trabajador, los salarios suben de forma real y sostenible.
Tercera verdad: libertad económica para crear riqueza
Los países que prosperan entienden algo fundamental:
la riqueza no se reparte, se crea.
Para que Venezuela vuelva a crecer necesita recuperar principios simples que han funcionado en muchas economías exitosas.
Los tres pilares del liberalismo clásico:
Estado limitado
Un Estado enfocado en seguridad, justicia, infraestructura y estabilidad.
Libre mercado
Empresas compitiendo, innovando y generando empleo.
Propiedad privada
Cuando la gente sabe que lo que construye le pertenece, invierte y produce más.
Menos trabas para emprender.
Menos burocracia.
Más libertad para producir.
Eso genera riqueza.
Zonas atractivas para la inversión y el empleo
Venezuela debe crear zonas económicas especiales y zonas francas productivas.
Espacios donde haya:
impuestos competitivos
seguridad jurídica
reglas claras
infraestructura moderna
facilidades para exportar
Países como China utilizaron zonas económicas especiales para atraer inversión y tecnología, lo que impulsó su crecimiento industrial. Zonas Económicas Especiales de China
Algo similar ocurre en Suiza, donde la estabilidad institucional, impuestos competitivos y un entorno favorable a los negocios han atraído empresas e inversión internacional.
Cuando el capital llega, ocurre algo simple:
se crean empresas
se crean empleos
suben los salarios
El objetivo debe ser claro:
empleos bien pagados para los venezolanos.
Infraestructura moderna para un país moderno
Ningún país prospera con servicios colapsados.
Venezuela necesita un gran plan nacional de infraestructura, inspirado en proyectos de modernización que marcaron etapas de desarrollo nacional. Marcos Pérez Jiménez
Pero esta vez debe ser más ambicioso.
Un verdadero plan de desarrollo nacional que contemple:
autopistas modernas
ciudades planificadas
electricidad confiable
puertos competitivos
aeropuertos internacionales
telecomunicaciones de primer nivel
transporte público moderno
Y algo fundamental:
vivienda digna para los venezolanos.
Un país que aspira a prosperar debe construir:
urbanizaciones modernas
viviendas accesibles
barrios transformados en comunidades planificadas (Venezuela solo menciona como ejemplo de planificación a puerto ordaz o el periodo de marcos perez Jiménez Pero la planificación que se lleva acabo debe ser algo mas que necesario)
espacios públicos seguros
La infraestructura también tiene un efecto psicológico.
Un niño que crece rodeado de abandono aprende abandono.
Un niño que crece en un entorno ordenado, moderno y digno aprende algo distinto:
que vive en un país que vale la pena cuidar y mejorar.
La infraestructura no solo mueve la economía.
También moldea la mentalidad de una nación.
El combustible de todo esto
Pero ninguna reforma económica funciona sin algo más profundo.
Ambición nacional.
El deseo de que Venezuela vuelva a ser el mejor país de la región.
Que los venezolanos vuelvan a sentir orgullo por su país.
Que luchar por el progreso del país sea también luchar por el futuro de cada familia venezolana.
La decisión histórica
Venezuela tiene dos caminos.
Seguir atrapada en una economía débil donde la política parece la única salida…
o construir un país donde cualquier ciudadano pueda prosperar trabajando y produciendo.
Un país con:
salarios de 1000 dólares o más
empresas productivas
ciudades modernas
vivienda digna
oportunidades para todos
Porque la verdad es simple:
si Venezuela no construye una economía productiva y moderna, nunca tendrá el futuro que merece.
Por: Ruben Barroso





